viernes, 2 de junio de 2017

Tela de araña


La tela de araña


Sobre una frágil rosa 
fabricaba una Araña cierto día 
su tela portentosa, 
y cuenta que decía, 
con su trabajo ufana: 
“Ya decidida estoy: desde mañana 
me he de poner aquí de centinela, 
y como tengo industria y maña y brío, 
no pasará jamás junto a mi tela 
ni un sólo moscardón que no haga mío.” 
Dando entonces rugidos llegó el Viento, 
y arrebató violento 
hojas, tela, proyectos y esperanzas.

Así también su dicha de repente 
desvanecerse ve con honda pena 
aquel que sobre arena 
va a fabricar palacios imprudentemente.

José Rosas Moreno



lunes, 24 de abril de 2017

Mirada


La mirada

Sólo cuando la mirada se abre al par de lo visible se hace una aurora. Y se detiene entonces, aunque no perdure y sólo sea fugitivamente, sin apenas duración, pues que crea así el instante. El instante que es al par indeleblemente uno y duradero. La unidad, pues, entre el instante fugitivo e inasible y lo que perdura. El instante que alcanza no ser fugitivo yéndose.
Inasible. El instante que ya no está bajo la amenaza de ser cosa ni concepto. Guardado, escondido en su oscuridad, en la oscuridad propia, puede llegar a ser concepción, el instante de concebir, no siempre inadvertido.

Y así, la mirada, recogida en su oscuridad paradójicamente, saltando sobre una aporía, se abre y abre a su vez, "a la imagen y semejanza", una especie de, circulación. La mirada recorre, abre el círculo de la aurora que sólo se dio en un punto, que se muestra como un foco, el hogar, sin duda, del horizonte. Lo que
constituye su gloria inalterable.

Maria Zambrano




sábado, 25 de marzo de 2017

No te rindas


No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

Mario Benedetti





jueves, 5 de enero de 2017

Noche de ilusión


El camello se pinchó
con un cardo del camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar
fue a repostar
más allá del quinto pino...
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su 'Longinos'.

¡No llegamos,
no llegamos y el Santo Parto ha venido! 
-son las doce y tres minutos
y tres Reyes se han perdido-.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

  Acercándose a Gaspar
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido-.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empuja al bicho.

 Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres Reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero-.
Le quiero-repitió el Niño-.

 A pie vuelven los tres Reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño. 

Gloria Fuertes


miércoles, 4 de enero de 2017

Las horas


Tiempo sin tiempo

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.
Mario Benedetti





sábado, 17 de septiembre de 2016

Luna de la cosecha



La Luna de Cosecha ("Harvest Moon") cuyo nombre procede de los países nórdicos, es la Luna Llena más cercana al Equinoccio de Otoño.

Es llamada la luna de la cosecha debido a que los agricultores podían prolongar un poco más sus jornadas de trabajo en esta época de recolección, iluminados por la luz tan brillante de esta luna llena.

Esta luna es doblemente mágica ya que se une con Mabon, la entrada del otoño. En la mitología y antiguas creencias nórdicas esta era la Luna más poderosa del año y durante esta noche se bendecían las cosechas para que fueran abundantes.


Fragmento de la novela La luna de la cosecha.
de
Anxos Sumai

Caminaba lentamente, rodeada de mariposas nocturnas y del croar distante de las ranas. Caminaba por un paisaje derruido, de volcanes muertos y de negra lava solidificada. Los pies descalzos levantaban el polvo de la llanura que se abría ante ella, cubierta por la oscuridad de la noche. Estaba medio desnuda, el vientre y los pechos desnudos, aunque cubría la cabeza con una tela de gasa blanca. Había algo sensual y repulsivo al mismo tiempo en aquella mujer, porque su deseo era demasiado evidente y dejaba tras ella un intenso olor genital. En las manos portaba una hoz, que despedía fulgores de hierro oxidado. A su paso los perros, excitados por el olor de la mujer, aullaban como lobos en celo pero ella no los temía, ni siquiera desviaba la mirada del sendero que la arrastraba. Por fin, aun rodeada de mariposas, llegó junto a una losa de piedra pulida y se acostó en ella, con las piernas abiertas y la cara cubierta por el paño de gasa. Posó la hoz sobre los pechos y esperó. Notó como alguien se acostaba sobre ella y la poseía hasta el delirio. Después abrió los ojos y, despacio, la luz y la oscuridad fueron una sola cosa, un universo vibrante y cubierto por un fulgor azulado que deshilachaba las sombras de la noche.

—Es la hora -murmuró la mujer-. Amanece la luna de la cosecha.

Bet despertó con una deliciosa sensación en el cuerpo. Dio media vuelta en la cama y siguió durmiendo.



jueves, 23 de junio de 2016

Alegría


Soneto la alegría de vivir
No se razona, no se piensa en nada, 
Su surtidor tan sólo, la Alegría, 
Abrir los ojos, saludar al día, 
El alma ebria de cielo, enajenada.

Sentir la tierra vegetal, mojada, 
Los pájaros, el mar, la lluvia fría, 
Sentir que toda la belleza es mía 
Que es mío el mundo y mía esta jornada.

Sentir la vida como un don del cielo 
Sin dolores, sin ansias, pura y fuerte, 
Vivir, sólo vivir, qué hermoso anhelo.

Confiar en el destino y en la suerte 
Y libre de quebrantos y recelo 
No temerle a la vida ni a la muerte.

Fermín Estrella Gutiérrez