sábado, 27 de febrero de 2016

Agujero negro


El tiempo se atrinchera dentro de su agujero
aunque vive en la casa se oculta ante mis ojos;
no necesita puertas, candados ni cerrojos
cuando quiero atraparlo, se marcha muy ligero.

Me dice que en la vida todo es muy pasajero
que un instante vivido parece un abreojos;
un palpitar que sacia la sed de los antojos
porque todo es a medias, aunque parezca entero. 

Metido en su abertura, poro grande y pequeño
ojal de mil botones para la finitud
parece que no existe, pero roba el ensueño.

Y sé que está en la casa saciado de inquietud
Sólo quiero pedirle con ademán risueño
que me regale un día, de aquella juventud…

(Julie Sopetrán)





jueves, 25 de febrero de 2016

Nubes


Nubes

En un mundo erizado de prisiones
Sólo las nubes arden siempre libres.

No tienen amo, no obedecen órdenes,
Inventan formas, las asumen todas.

Nadie sabe si vuelan o navegan,
Si ante su luz el aire es mar o llama.

Tejidas de alas son flores del agua,
Arrecifes de instantes, red de espuma.

Islas de niebla, flotan, se deslíen
Y nos dejan hundidos en la Tierra.

Como son inmortales nunca oponen
Fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.

Las nubes duran porque se deshacen.
Su materia es la ausencia y dan la vida.

(José Emilio Pacheco)





En la ventana


De vez en cuando la alegría 
tira piedritas contra mi ventana 
quiere avisarme que está ahí esperando 
pero me siento calmo 
casi diría ecuánime 
voy a guardar la angustia en un escondite 
y luego a tenderme cara al techo 
que es una posición gallarda y cómoda 
para filtrar noticias y creerlas 

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas 
ni cuándo mi historia va a ser computada 
quién sabe qué consejos voy a inventar aún 
y qué atajo hallaré para no seguirlos 

está bien no jugaré al desahucio 
no tatuaré el recuerdo con olvidos 
mucho queda por decir y callar 
y también quedan uvas para llenar la boca 

está bien me doy por persuadido 
que la alegría no tire más piedritas 
abriré la ventana 
abriré la ventana.

(Mario Benedetti)






domingo, 21 de febrero de 2016

Rosa blanca


Cultivo una rosa blanca
en junio como enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.
(José Martí)




viernes, 19 de febrero de 2016

Reír llorando...


Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

(Juan de Dios Peza) 


miércoles, 17 de febrero de 2016

La Rioja


ODA AL VINO
Vino color de día, 
vino color de noche, 
vino con pies de púrpura 
o sangre de topacio, 
vino, 
estrellado hijo 
de la tierra, 
vino, liso 
como una espada de oro, 
suave 
como un desordenado terciopelo, 
vino encaracolado 
y suspendido, 
amoroso, 
marino, 
nunca has cabido en una copa, 
en un canto, en un hombre, 
coral, gregario eres, 
y cuando menos, mutuo. 
A veces 
te nutres de recuerdos 
mortales, 
en tu ola 
vamos de tumba en tumba,
picapedrero de sepulcro helado, 
y lloramos 
lágrimas transitorias, 
pero 
tu hermoso 
traje de primavera 
es diferente, 
el corazón sube a las ramas, 
el viento mueve el día, 
nada queda 
dentro de tu alma inmóvil. 
El vino
mueve la primavera, 
crece como una planta la alegría, 
caen muros, 
peñascos, 
se cierran los abismos, 
nace el canto.
Oh tú, jarra de vino, en el desierto 
con la sabrosa que amo, 
dijo el viejo poeta.
Que el cántaro de vino 
al beso del amor sume su beso.

Amor mio, de pronto 
tu cadera
es la curva colmada 
de la copa, 
tu pecho es el racimo, 
la luz del alcohol tu cabellera, 
las uvas tus pezones, 
tu ombligo sello puro 
estampado en tu vientre de vasija, 
y tu amor la cascada 
de vino inextinguible, 
la claridad que cae en mis sentidos, 
el esplendor terrestre de la vida.

Pero no sólo amor, 
beso quemante 
o corazón quemado 
eres, vino de vida, 
sino 
amistad de los seres, transparencia, 
coro de disciplina, 
abundancia de flores. 
Amo sobre una mesa, 
cuando se habla, 
la luz de una botella 
de inteligente vino. 
Que lo beban, 
que recuerden en cada 
gota de oro 
o copa de topacio 
o cuchara de púrpura 
que trabajó el otoño 
hasta llenar de vino las vasijas 
y aprenda el hombre oscuro, 
en el ceremonial de su negocio, 
a recordar la tierra y sus deberes, 
a propagar el cántico del fruto.
(Pablo Neruda)


martes, 16 de febrero de 2016

Prisas...


LAS PRISAS DEL INSTANTE



Tenía razón el tiempo en llevar su afán

en instalarse donde le pareciera

y en tener sus rituales y hostilidades.



Ahora entiendo sus tardanzas y balbuceos

y su prontitud para los aciertos,

de esta terquedad de fijar unas cuantas palabras en un extremo de la infancia

y otras tantas en un rincón de esta calle ronca

que se parece tanto a la vida, llena de sorpresas y de silencios.



Por eso perdóname por tantas deshoras.

por convocarte en noches de rencores y presagios

por amontonar en la misma gaveta ruinas y asuntos cotidianos

entre el cansancio de los días y la terca música de los silencios.



Tenía razón el tiempo en llevar su ritmo

y la vida en tener sus afanes

para quedarse acá

con todas las prisas del instante.



Por eso perdóname por estas premuras

por no saber la gramática y las palabras de una lengua olvidada

por haber perdido libretas, las  llaves

y la vieja canción de exactos compases y cenizas

como si en el afán del tiempo

cada día, sin importar la hora,

se extraviaran los sueños.

(Federico Diaz Granados)



domingo, 14 de febrero de 2016

Feliz San Valentin



Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

(Lope de Vega)




viernes, 12 de febrero de 2016

Oda a la bicicleta


ODA A LA BICICLETA

Iba
por el camino
crepitante:
el sol se desgranaba
como maíz ardiendo
y era
la tierra
calurosa
un infinito círculo
con cielo arriba
azul, deshabitado.

Pasaron
junto a mí
las bicicletas,
los únicos
insectos
de aquel
minuto
seco del verano,
sigilosas,
veloces,
transparentes:
me parecieron
sólo
movimientos del aire.

Obreros y muchachas
a las fábricas
iban
entregando
los ojos
al verano,
las cabezas al cielo,
sentados
en los
élitros
de las vertiginosas
bicicletas
que silbaban
cruzando
puentes, rosales, zarza
y mediodía.

Pensé en la tarde cuando los muchachos
se laven,
canten, coman, levanten
una copa
de vino
en honor
del amor
y de la vida,
y a la puerta
esperando
la bicicleta
inmóvil
porque
sólo
de movimiento fue su alma
y allí caída
no es
insecto transparente
que recorre
el verano,
sino
esqueleto
frío
que sólo
recupera
un cuerpo errante
con la urgencia
y la luz,
es decir,
con
la
resurrección
de cada día.

(Pablo Neruda)






España de charanga...


La España de charanga y pandereta, 
cerrado y sacristía, 
devota de Frascuelo y de María, 
de espíritu burlón y de alma quieta, 
ha de tener su mármol y su día, 
su infalible mañana y su poeta. 

El vano ayer engendrará un mañana 
vacío y ¡por ventura! pasajero. 
Será un joven lechuzo y tarambana, 
un sayón con hechuras de bolero; 
a la moda de Francia realista, 
un poco al uso de París pagano, 
y al estilo de España especialista 
en el vicio al alcance de la mano. 

Esa España inferior que ora y bosteza, 
vieja y tahur, zaragatera y triste; 
esa España inferior que ora y embiste 
cuando se digna usar de la cabeza, 
aún tendrá luengo parto de varones 
amantes de sagradas tradiciones 
y de sagradas formas y maneras; 
florecerán las barbas apostólicas 
y otras calvas en otras calaveras 
brillarán, venerables y católicas. 

El vano ayer engendrará un mañana 
vacío y ¡por ventura! pasajero, 
la sombra de un lechuzo tarambana, 
de un sayón con hechuras de bolero, 
el vacuo ayer dará un mañana huero. 

Como la náusea de un borracho ahito 
de vino malo, un rojo sol corona 
de heces turbias las cumbres de granito; 
hay un mañana estomagante escrito 
en la tarde pragmática y dulzona. 

Mas otra España nace, 
la España del cincel y de la maza, 
con esa eterna juventud que se hace 
del pasado macizo de la raza. 

Una España implacable y redentora, 
España que alborea 
con un hacha en la mano vengadora, 
España de la rabia y de la idea.


(Antonio Machado)




 


Vientos del pueblo



VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
(Miguel Hernandez)