martes, 15 de septiembre de 2026

Recuerdos: Familia


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Mi tía la coja.

Mi tía era coja porque de pequeña sufrió la polio. Ella sobrevivió, su hermana que también la tuvo, no. Ya era guerrera desde muy temprana edad.

De jovencita, tenia un novio. El padre de la criatura no quería a mi tía porque era de un nivel muy bajo, no era "nadie" y ademas estaba coja. Les hizo la vida imposible hasta que consiguió que la dejara. Se quedó compuesta y sin novio, nunca mejor dicho, aunque la "composición" llegó meses mas tarde. Ni que contaros lo que pasó la pobre en un pueblo pequeño en los 50.
Pero no solo lo sobrellevó estoicamente, si no que consiguió hacerse de un porvenir muy digno para su hijo, sobre todo considerando la época y sus circunstancias. ¡Ah! Y se pasó por el arco de triunfo la opinión de la gente. Ella y mi abuelo.
Despues de muchas penurias y cuando ya tenia solucionada su vida y la de su hijo, apareció el "prófugo", hecho unos zorros y sin oficio ni beneficio. Eso si, muy arrepentido. Ni que decir donde le mandó a esparragar mi tía, pero bastante lejos, si.

En varias ocasiones, mi tía subía a vernos, se hacia un largo viaje, muy largo por aquel entonces, considerando que ella venia desde Granada. Siempre acompañada por su hijo.

El título de esta historia, viene a colación, porque como sabréis existe un dicho: "¡Ya, y tu tía coja!" . Tenía una amiga que me lo decía mucho. En una ocasión fui con ella a casa de mi tía a comer. Noté bastante azorada a mi amiga, cosa poco normal en ella, cuando le pregunté, me pidió perdón por haber utilizado ese dicho en reiteradas ocasiones. A día de hoy todavía me rio de aquello.







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