miércoles, 20 de enero de 2016

Castigada


Alondra de las letras castigadas

Una tarde se escaparon
del colegio cinco letras,
las cinco letras vocales,
risas y llantos de seda.
Se pusieron a jugar
en el jardín de la escuela
y jugaron a los novios,
con las flores por parejas.
La “a” le dio el corazón
a un fino croto gris perla.
Se puso la “e” a reñir
con un dondiego cualquiera.
La “o” le ciñó los brazos
a un gladiolo de maceta.
Y la “i” se divertía
con una sosa camelia.
Porque asustaba a las flores,
la “u” se quedó soltera.
En esto, salió a buscarla
-ira y puños- la maestra.
Sus labios eran tan rojos
y tan espesas las cejas,
que las flores se quedaron
más pálidas que la cera.

 (Pedro García Cabrera)




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